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La historia de la Vespa es también la
historia de la evolución del concepto de publicidad, marcado por
diversas épocas del desarrollo social y cultural reciente, en las que
esta conocida moto ha hablado de sí misma al público y se ha ocupado de
temas relevantes para la humanidad.
Definida como la expresión viva de la contemporaneidad, la Vespa se ha
replanteado en forma permanente, marcando la diferencia con sus pares
del mercado desde su creación en 1946.
Nacimiento e historia.
Cómo nació exactamente el nombre de La Vespa es algo que
no se sabe con certeza, pero la leyenda asegura que surgió de la
exclamación del dueño de la empresa Piaggio, Enrico, al ver la propuesta
de modelo que le presentó Corradino D´Ascaniole, luego de los cambios
solicitados por el propietario. "Bello, sembra una vespa!" (Bello,
parece una avispa).
Así habría nacido la Vespa, bautizada con el nombre preciso, pues alude
a un insecto simpático, individualista, independiente, amante de la
naturaleza, pero también peligroso e improductivo, pues no fabrica miel.
Se mueve velozmente, sin pausa, por todas partes, casi interpretando
aquello que dice la etimología misma de la moto, proveniente de to scoot
(marcha, escabullirse).
Nacida en 1946, la Vespa forma parte de la historia italiana para todos
los efectos, partiendo por sus orígenes que la situaron como un ejemplo
de estrategia de reconstrucción. Enrico Piaggio poseía una empresa
destruida por la guerra y del todo inadecuada a los nuevos tiempos de
paz. Sus perspectivas, en un país con una economía inexistente, eran
casi nulas. Pero la Vespa fue su verdadero gran descubrimiento: un
vehículo para el transporte urbano y también para un pequeño viaje; era
la solución individual al problema de la movilización; era la miniatura
de posesión motorística, que en otras partes se realizaba con otros
medios.
En Abril de 1946, los primeros 15 ejemplares salen del establecimiento
de Pontedera. La primera Vespa es un verdadero utilitario de dos ruedas,
un vehículo que no parece una incómoda y ruidosa motocicleta, sino que
emana ya clase y elegancia al primer vistazo.
Más adelante, su producción de cilindrada más pequeña, la Vespa 50, fue
acompañada con la ley que permitía manejar sin licencia y sin patente,
erigiéndose en el descubrimiento del mundo juvenil.
Los primeros síntomas de la contaminación y las fuertes campañas
ideológicas en contra de toda forma de daño al medioambiente, llevaron a
ver en la Vespa un antídoto.
Por esto se transformó fácilmente en un mito: un mito obrero, un mito de
rescate, familiar para las jóvenes parejas, un mito de libertad al
interior de una sociedad trabajadora y optimista. Ese mismo mito que se
expandió a los periodos sucesivos de la Europa de esos años: la del boom
o la de la renovación generacional de los años 60.
Todos estos hitos en la historia de la Vespa fueron
acompañados de mensajes publicitarios de profundo contenido social y
casi anticipos de un sentir "político" común, condimentos más bien
insólitos en la historia de la industria italiana.
Esta famosa moto también ha estado presente en escenas de gran cantidad
de películas de cine y ha sido inmortalizada en millones de fotografías
de familia, objetos de compañía y de recuerdos personales y subjetivas
aventuras. Testimonio de esto son los miles de Vespa Club que se
formaron en el mundo a partir de los años 40: con sus reuniones, sus
diarios, sus redes de correspondencia.
Historia en España. (1952-1987)
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En 1952, como el prólogo
apunta brevemente, España estaba en camino franco de olvidar ya las
secuelas de su guerra civil y, como en Italia, necesitaba facilitar
el desplazamiento de sus gentes como necesidad para la ampliación de
sus industrias.
Spartaco G. Boldori Malandri es amigo personal del Sr. Piaggio
representante de Fiat en España. No es el Sr. Boldori uno de los
escépticos, sino uno de los entusiastas y propone al Sr. Piaggio
montaje de una fábrica en Madrid. La idea es aceptada s reservas;
pero las ideas necesitan hombres y nombres para convertirse en
realidad. Y para que tome cuerpo la propuesta del Sr. Boldori, será
decisiva la colaboración de Juan Llado, consejero delegado entonces
del Banco Urquijo. El primer director de MotoVespa será Lelio
Pellegrini Quarantotti quien, con un extraordinario grupo de
colaboradores entusiastas, logra en pocos meses poner en la calle la
primera VESPA de 125 cc. en febrero de 1953.
"Nel mezzo del cammin di nostra vita...", en palabras
de Dante, Sr. Pellegrini fue objeto de un reconocido homenaje que le
rindiere sus amigos de España entera por su capacidad de mando y su
extraordinaria condición humana.
En 1969 fue nombrado consejero delegado, y vicepresidente diez años
después.
En aquellos años, tiene un papel importante, de coordinación con
Piaggio y de supervisión el Sr. Del Corso con sus frecuentes visitas
a Madrid.
Otro nombre importante fue el de Pió Papineschi Magnozzi que,
llegado a Moto Vespa como responsable de la Administración en 1952,
accedió a director general de Moto Vespa en 1971, en un momento
difícil de la Sociedad, hasta que fue nombrado consejero delegado en
1985 y vicepresidente en 1987.
Ya era por entonces presidente del Consejo de
Administración José María Rovira Burgada que ocupó la presidencia
durante 28 años. La dedicación, el esfuerzo, el interés y la
eficacia del S Rovira fueron su guión y su bandera hasta su muerte
en 1983 (veinte días antes que el Sr. Pellegrini).
Estos hombres, después del Sr. Del Corso, muerto en 1972 contaron
con la valiosa ayuda, comprensión y empuje personal del Sr. Rinaldo
Marsano Piaggio, vocal del Consejo de Administración de Moto Vespa,
que fue también director general de Piaggio & C.S.p.A. de la que es
vicepresidente actualmente.
La colaboración técnica, comercial, financiera y de gestión de todo
género recibida por su impulso personal durante sus frecuente
visitas a Madrid, permitieron a la empresa el verdadero despegue
auge de los últimos años de la década de los setenta y primeros del
ochenta.
Durante todos estos años, al mando de esos
hombres, Moto Vespa se consolida como empresa y realidad industrial
española, ofreciendo al comprador la satisfacción que éste solicita:
mantiene el prestigio de marca, un buen nivel de asistencia al
cliente y una buena relación calidad-precio. Y monta una eficaz red
de ventas, con entusiastas colaboradores de la marca.
En definitiva, crea y administra con atención y prudencia un gran
patrimonio de imagen, superando con tesón los momentos difíciles y
delicados de su historia.
A finales del 1983 Leopoldo Calvo-Sotelo sucede al Sr. Rovira en la
presidencia no ejecutiva de Moto-Vespa; pocos meses más tarde
Giorgio Brazzelli es nombrado consejero-delegado de Piaggio & Cía.,
S.p.A; el Sr. Brazzelli se incorpora pronto al Consejo de Moto Vespa
y desde él confirma el propósito del grupo Piaggio de reforzar su
presencia industrial y comercial en España al amparo de las
favorables circunstancias que va a crear la adhesión de nuestro país
a las Comunidades Europeas.
Y llegamos al 1985, año en que es nombrado director general Gian
Cario Sartori Panero, que lleva ocho años en la empresa con
diferentes cargos. Este mismo año, comienza una renovación natural
de varios puestos de alta responsabilidad ejecutiva de la empresa,
con hombres de una nueva generación, que aceptan el desafío de la
entrada de España en el Mercado Común demostrando el mismo
entusiasmo que sus predecesores mostraron en otros momentos clave de
la vida de la empresa, haciéndose así merecedores de ser los
"continuadores" de la gran labor iniciada en 1952.
Esta renovación se concreta en 1987 con el nombramiento del señor
Sartori a consejero delegado-director general, como máximo
responsable ejecutivo de la Sociedad.
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